Málaga siempre ha sido pródiga en majaras… nativos y foráneos se agrupan en nuestra ciudad como si cumpliendo el lema de «la más hospitalaria» acogiéramos a los idos que pululan por nuestras calles, a veces con la gracia de un Matías o la pedrá atinada de una Mariquilla «La Loca». La historia de estos personajes que provocó la risa de mayores y la carrera de los niños inundan una época de la ciudad, donde todo era más lento y por ello más sincero. «El Puto Pedro», «El Sopa», «El Bigote”, “Pecho Lobo», «El Paleño», «El Lengua»…; forman parte de la locura de esta ciudad. Todos ellos muertos y vivos en nuestro recuerdo.
Guillermo López Vera, periódico La Gaceta de Málaga 1988
