Mariquilla la Loca, (decía el poeta Jose María Alonso que era “andadora de ternuras”).
El recuerdo de los niños de Mariquilla fue siempre la carrera periclitada tras mencionar su nombre con seudónimo. Era esta mujer pequeña y todo nervio, portando siempre canasto de mimbre donde además de sus pertenencias portaba sus armas arrojadizas, piedras que tiraba con gran tino a la chiquillería de la época. Mariquilla era una santa impaciente y en más de una ocasión derribó a más de un monaguillo que se encontraba con poca devoción asistiendo al sacerdote en la celebración de algún culto. Presumía la mujer de ser amiga de Marisol y anduvo por la ciudad de una punta a otra sin rumbo fijo. Nunca se supo de qué se sustentaba, en unos de los canastos llevaba guardado como oro en paño una foto de un torero malagueño muy famoso que decía que era su novio, dicen que debajo del pañuelo y de su pelo despeinado mariquilla escondía unos hermosos ojos azules.
Y Mariquilla se fue hacia otra plaza tal vez, con sus canastos de pan y su locura de miel!
Via: Historia de Málaga grupo de facebook Foto: archivo de Maria Pilar Fuentes Merino